Al llegar al semáforo para cruzar Apoquindo ví una figura que desentonaba con el escenario circundante; era ese hombre que siempre merodea por ahí, de pelo oscuro crespo desordenado, cubierto de mugre negra como hollín y vestido con capas de bolsas de basura negras cual dama de la corte de Luis XVI. El pobre loco deambula por el barrio hablando solo, maldiciendo, recordando; quién sabe... A pesar de lo desentonado de su atuendo el pobre loco pasa casi desapercibido; ya nadie lo ve, su presencia es la anti presencia. Se trata tan sólo de un fantasma del karma urbano? Su sola vista me causa mucha tristeza y desesperanza.
miércoles, enero 30
lunes, enero 14
Eurail Pass
"ok, entonces mañana salimos a Roma" decidimos con mi prima Sandra y mi hermano Santiago luego de una breve y carreteada planificación mirando el mapa de Europa. Nos encontrábamos en München, la primera parada de un viaje memorable y delirante. La idea era empezar en el sur desde Roma para luego ir recorriendo hacia el norte: Salzburgo, Bruselas, Amsterdam y volver a Alemania por el norte, un plan perfecto para unas vacaciones perfectas en Europa.
Al día siguiente nos levantamos temprano y bajamos a tomar nuestro "continental breakfast" de hostal juvenil: mesones largos tipo te club con montañas de panes semi blandos, mermeladas y mantequillas en envases individuales y café pelado desabrido. Después de sustraer del mesón algunos de aquellos suculentos manjares para no morir de inanición durante el día y depositarlos estratégicamente en todos y cada uno de los bolsillos de la parka de Sandrún, abandonamos el comedor sonrientes bajo la mirada suspicaz del adulto responsable del lugar. Subimos una vez más a nuestra habitación y terminamos de acomodar nuestros excesivos bártulos y poco adecuadas maletas con ruedas para dárnoslas de pseudo mochileros paseando por "las Europa..."
Salimos como equecos del hostal para dirigirnos caminando a la estación de trenes. Llegamos directo a pararnos frente a la gigante pantalla de itinerarios con los andenes, destinos y horas de salida: anden 12 Roma, 8:45AM. Eran casi las 8:40 así que corrimos por los andenes hasta llegan a nuestro tren que con el frío de la mañana echaba vapor como en una película nocturna de Londres.
Subimos al primer vagón y comenzamos a recorrerlo para buscar asientos, lleno; seguimos al siguiente vagón, lleno; recorrimos los 8 ó 10 vagones de ese bendito tren y no pudimos encontrar un sólo asiento libre. En una fracción de segundo nos miramos y en una decisión de vida o muerte Chago agarró todas las maletas y bolsos en sus dos brazos y sin titubear -ni mirar si venía algún incauto directo a recibir semejante cargamento encima- los lanzó fuera del tren al vacío hacia el anden; luego se lanzó él y nos ofreció una mano para saltar a Sandra y a mí. Una vez en tierra y jadeando de adrenalina escuchamos el silbato furioso del alemán despachando el tren que lentamente comenzó a avanzar. Mientras hacía sonar su silbato nos miraba con el ceño fruncido con la clara intención de echarnos la bronca apenas terminara de sonar su silbato. Agarramos todo y volvimos a correr desastrados hacia la pantalla de itinerarios.
Hmm...y ahora qué?...el próximo tren sale en 10 minutos destino Amsterdam, dijo Sandrún, Amsterdam ! exclamó Chago en éxtasis...ok, nos vamos a Amsterdam entonces, dije yo mientras me colgaba de un hombro mi bolso de mano, ya arrepentida antes de siquiera empezar la travesía de sólo pensar en el acarreo de tanto equipaje inutil. De vuelta a los andenes, subimos al tren y oh, alabado, hay asientos libres para desplomarse y disfrutar de unas cuantas horas de silla mecedora en tren.
Al fin, nuestro viaje había comenzado...
Rap en el Metro
suben al tren padre y pequeña hija, él en cuclillas le acaricia la cabeza mientras escuchan hip hop desde un mini parlante
Y el tiempo se detuvo
De noche pienso cuánto miedo tengo a una vejez inválida y solitaria; me doy vuelta para cambiar los pensamientos...
En la mitad de esa noche mi mamá se cayó de la cama. Me levanté a mirar si estaba bien; mañana cuando llegue la Mila entre las dos la volvemos a levantar, pensé. La tapé, acomodé una almohada detrás de su cabeza y le puse la máscara de oxígeno. Estás bien así? le pregunté; me miró con sus ojos azules un tanto opacados y asintió con la mirada.
Al rato después murió ahogada en el suelo sin que yo me molestara en siquiera estar a su lado; porque una vez más elegí sucumbir al sueño para no interceptar a la muerte, como cuando murió mi abuela. "Paro cardio respiratorio" diría más tarde el parte de defunción emitido por su doctora de cabecera. Cuatro años de sufrimientos y miserias en los que me volví cicaria de mi propia madre. "Esto era lo que querías cierto?" dijo mi tío abuelo cuando le conté que mamá había muerto.
Mi preciosa mamá muerta mi hermoso hijo muerto, la constante búsqueda de contenido en mi vida... Al despertar el único objetivo es el preciado parque, paseo con mi perro;mente en blanco atenta a mis signos vitales: viento a través de los árboles, canto de pájaros, ruido de agua, olor a flores, Sol benévolo... Gracias porque estoy viva: auto programación mental pseudo optimista.
miércoles, enero 2
El Fiasco de Fin de Mundo
Seguro que no va a faltar quien diga "viste, esto es culpa de los Mayas, ellos se equivocaron !" Qué manera de hacer el ridículo, y en esto me incluyo. Qué estarán maldiciendo a regañadientes los no pocos seres humanos en el planeta que estuvieron preparándose durante años? Vamos pensando en cómo vender el bunker o cuál lata de comida van a abrir primero. Es casi triste no poder usar todo ese capital invertido, y ahora cuál es la excusa para seguir manteniendo las provisiones e instalaciones de fin de mundo si al parecer aquí seguiremos por un buen tiempo más; que yo sepa no hay profecías de fin de mundo sino hasta mil años mas cuando cambiemos a la era de acuario donde dicen que ocurrirán cambios de tipo espiritual y metafísico.
Pero finalmente la lección aprendida, al menos en mi caso, es que nadie tiene la mas mínima idea de nada y mas vale hacerse a la idea que la vida sigue, que sí vamos a envejecer, que no vamos a morir aún relativamente jóvenes (al menos mi generación, quienes esperamos el dichoso "fin de mundo" desde que tenemos memoria). Ante tal escenario uno no sabe si alegrarse o deprimirse. La vejez estaba descartada de nuestros planes...ahora es un hecho. No mas alcohol ni abuso de carbohidratos, no más sedentarismo ni planes a corto plazo; por primera vez en mi inocente y pelotuda cabeza debo planificar para mi futuro y mi vejez. Ahorro, es casi el nombre de un planeta de otra galaxia.
Y sin embargo, dentro de toda la idiotez colectiva y los presagios apocalípticos yo hablaba con Dios (o conmigo misma si se quiere) y agradecía la vida en este planeta, le pedía una segunda oportunidad para la humanidad, le pedía perdón por nuestras imbecilidades autodestructivas. Debo reconocer que me produce una gran felicidad haber estado profunda y ridículamente equivocada, siento que la vida me pertenece nuevamente, he vuelto a mirar hacia delante sin taparme los ojos, sin abandono insalubre al destino incierto que me controla desde fuera como a un títere.
Es el momento de cambios para permanecer saludable en el tiempo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)